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MOP | 4to Trimestre 2024
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"Bolivia en la encrucijada: Economía estancada y creciente descontento social marcan el cierre de 2024“ El Monitor de Opinión Pública del cuarto trimestre de 2024 revela un panorama desafiante para Bolivia, caracterizado por una economía estancada y un creciente descontento social. El pesimismo generalizado se refleja en que solo el

«Bolivia en la encrucijada: Economía estancada y creciente descontento social marcan el cierre de 2024“

El Monitor de Opinión Pública del cuarto trimestre de 2024 revela un panorama desafiante para Bolivia, caracterizado por una economía estancada y un creciente descontento social. El pesimismo generalizado se refleja en que solo el 5% de los bolivianos cree que el país va en la dirección correcta, mientras que el 84% considera que la economía nacional es débil. La inflación y el desempleo emergen como las principales preocupaciones, con un 78% de la población esperando que ambos indicadores empeoren en el próximo año.

En el ámbito de las finanzas personales, la situación se ha deteriorado respecto al trimestre anterior. Actualmente, el 53% de los encuestados reporta dificultades para administrar sus finanzas. Este escenario se agrava con las expectativas de un aumento generalizado en el costo de vida, especialmente en rubros esenciales como alimentos (76%) y servicios públicos (71%), lo que podría exacerbar las tensiones económicas existentes.

La coyuntura política también muestra signos preocupantes. Un 66% de los encuestados cree que existe persecución política en el gobierno actual, mientras que un 78% opina que el ex presidente Evo Morales goza de protección especial del sistema judicial. Estos datos sugieren una percepción de desigualdad en la aplicación de la justicia y una creciente desconfianza en las instituciones políticas del país.

La crisis ambiental, manifestada en los recientes incendios forestales, ha puesto de relieve la insatisfacción con la gestión gubernamental. El 86%de los encuestados critica la respuesta del gobierno ante esta situación, lo que podría interpretarse como un indicador más amplio de descontento con la capacidad de las autoridades para manejar crisis nacionales.

Quizás el dato más alarmante es que el 60% de los bolivianos consideraría emigrar si tuviera la oportunidad. Esta cifra señala un descontento generalizado con las condiciones actuales del país y podría interpretarse como una falta de confianza en las perspectivas futuras de Bolivia.

Estos resultados pintan un cuadro de creciente inestabilidad económica y política en Bolivia. La pérdida de confianza en las instituciones y líderes políticos, combinada con las dificultades económicas, podría llevar a un aumento de la tensión social. Es crucial que el gobierno implemente medidas efectivas para abordar estas preocupaciones y restaurar la confianza de la población en el futuro del país. De lo contrario, Bolivia podría enfrentar desafíos aún mayores en términos de cohesión social y estabilidad política en los próximos meses.