Es innegable que la violencia contra la mujer va más allá de ser un acto de violación de derechos humanos y pasó también a constituirse en un grave problema de salud pública.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que alrededor de una de cada tres mujeres (35%) en el mundo han sufrido violencia física y/o sexual de pareja o violencia sexual por terceros en algún momento de su vida, lo cual es alarmante y que deviene en un punto de no ignorancia y reflexión.
En el caso de Bolivia, 21% de los consultados por el Vagón de Opinión de CIESMORI, en las ciudades capitales del eje del país; declaró que, en los últimos 30 días, alguna mujer entre sus conocidas sufrió de agresiones físicas por parte de un hombre que pertenece a su círculo cercano (familiar, amigo y/o vecino).
Estos datos revelan que existe violencia contra las mujeres y esta está muy cerca.
Testigos de las agresiones
A nivel mundial existen una serie de normas que protegen a las mujeres en casos de violencia; pero, aun así, este tipo de actitudes negativas se mantienen, ya sea por el desconocimiento de las leyes o por el miedo a denunciar para detener las agresiones, que a medida que pasa el tiempo, podrían incrementar en gravedad. Recordemos en este punto, que la OMS menciona que, en el mundo, hasta el 38% de los asesinatos de mujeres son cometidos por su pareja.
Los actos de violencia pueden darse dentro o fuera del hogar y en algunas ocasiones contar con testigos y esa presencia de terceros podría marcar la diferencia. En todo caso, ante una hipotética situación de agresión física hacia una mujer por parte de un hombre, el 25% de quienes participaron del estudio de CIESMORI, declaró que no solo procederían a grabar estos actos, sino que intervendrían; y en este punto destaca la empatía de las mismas mujeres, quienes en un 33% adoptarían esa postura.
De culpas y justificaciones
Existen diversas posturas en torno a los factores de origen asociados con la violencia hacia la mujer; entre ellos los relacionados con el nivel educativo, la exposición a actos de violencia durante la niñez, la condición de subordinación por temas culturales, etc. Pero también existen otros que nacen de una percepción errónea o una falta de entendimiento que justifica al agresor y culpa a la víctima.
Entonces, en ese segundo grupo se puede incluir a los bolivianos que están muy de acuerdo (11%) y de acuerdo (16%) con la premisa de que las mujeres son culpables de las agresiones que sufren, al permitirlas.
Mas, si se va más allá de la búsqueda de la culpabilidad, uno se encuentra con otra postura originada en la razón de esa actitud asumida por las féminas y no es otra que el tolerar la situación por los hijos (72%).
En síntesis, vivimos una época en la que la normalización de la violencia nos está ganando y las oscuras cifras provenientes de estas se empiezan a leer a diario; por tanto, es imperativo que se opte por una postura opuesta, que denuncie y proteja a las mujeres.
*Participaron del Vagón de Opinión, 1451 personas en las ciudades capitales del eje troncal de Bolivia (La Paz, Cercado – Cochabamba, Santa Cruz de la Sierra y El Alto), del 21 al 30 de septiembre de 2021.