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Un romance con el chocolate
port chocolate
El chocolate, un placer ancestral, sigue conquistando paladares en todo el mundo, y Bolivia no es la excepción. Un reciente informe del Tracker de Marketing de Ipsos CIESMORI revela que un 32% de los bolivianos lo consume al menos una vez por semana. Pero, ¿cómo se compara este hábito en

El chocolate, un placer ancestral, sigue conquistando paladares en todo el mundo, y Bolivia no es la excepción. Un reciente informe del Tracker de Marketing de Ipsos CIESMORI revela que un 32% de los bolivianos lo consume al menos una vez por semana. Pero, ¿cómo se compara este hábito en el eje del país? Un vistazo a los datos nos muestra que, si bien el amor por el chocolate es infaltable, los patrones de consumo varían drásticamente.

En Bolivia los paceños se coronan como los mayores consumidores semanales de este manjar (17% lo come de dos a cuatro veces en ese lapso), superando a Cochabamba (13%), Santa Cruz (9%) y El Alto (6%). Esta diferencia, si bien no es muy elevada, ayuda a resaltar la oportunidad de crecimiento y consolidación del mercado paceño del chocolate.

El estudio de Ipsos CIESMORI también muestra que los jóvenes bolivianos de 18 a 28 años son los más asiduos consumidores (73%), superando a los grupos de mayor edad; un patrón que se repite en mercados emergentes donde las nuevas generaciones impulsan el consumo de productos de indulgencia.

En cuanto a las diferencias de género, se muestra un dato curioso: los hombres no consumen chocolate en mayor porcentaje (36%) que las mujeres (26%), lo cual debería empezar a despertar un poco más el interés del sector.

Un apoyo al chocolate local y artesanal

El estudio boliviano revela un dato alentador: un 66% de la población prefiere el chocolate nacional, siendo las mujeres (39%) las más fieles al producto nacional, mientras que los hombres (42%) no muestran una preferencia clara entre las marcas locales e importadas.

Paralelamente, un impresionante 81% apoya a los pequeños productores, al haber probado alguna vez chocolate artesanal o de productores locales. Esta tendencia no es exclusiva de Bolivia. A nivel global, la demanda por productos locales, artesanales y sostenibles está en auge.

No obstante, se debe destacar que la preferencia por el chocolate de pequeños productores es más fuerte en el grupo de 29 a 44 años (87%), lo que sugiere un cambio de valores generacional. Los consumidores de esta edad, a menudo más conscientes del impacto social y ambiental de sus compras, impulsan la demanda por productos con un propósito. Esto contrasta con los jóvenes bolivianos de 18 a 28 años (28%), quienes, aunque consumen más frecuentemente, muestran una menor inclinación por los productos artesanales, una brecha que los equipos de marketing de las empresas del segmento puede aprovechar para educar sobre el valor de lo local y artesanal.

En conclusión, los hábitos de consumo de chocolate en Bolivia son un casi reflejo de las tendencias globales que están empezando a dominar el mundo. Si bien la frecuencia de consumo aún tiene un largo camino por recorrer, el fuerte apego al producto nacional y el apoyo a los pequeños productores son una poderosa señal del potencial de la industria chocolatera boliviana para crecer y prosperar en el mercado internacional.